Dime cómo juegas y te diré quién eres: 10. La relación con los jugadores

“Si bien los técnicos debemos estar preparados para todo, algunas situaciones nadie las espera. Lo de Arturo Vidal en Chile lo resolvimos de la mejor manera posible. Pensamos en el grupo y en el futuro de la selección chilena en la Copa América. Para nosotros era un jugador especial: Arturo había arriesgado mucho al jugar el Mundial con su rodilla lesionada. Tuvo un error, un gran error, pero no lo consideré tan determinante para excluirlo. Hay que fijarse en las raíces de los jugadores. Cada uno viene de circunstancias distintas. Y ya no hay apego en los jugadores al escudo y al deseo amateur de jugar. Los técnicos tenemos que seducir a los jugadores de manera diferente, no incluirlos de manera dictatorial. Hay que conmoverlos para que recuerden sus inicios. Siempre con sentido grupal”.
Sampaoli

“Los jugadores de nombre son los que menos problemas les generan a los técnicos. Ellos compiten contra ellos mismos. El futbolista de alta competencia se prepara para mejorar; no hace falta marcarle que está mal de peso o cualquier otro consejo. Ya lo saben. A los que hay estarles más encima son al joven o al que no juega”.
Palermo

“El objetivo de todo entrenador es un vestuario fuerte. Los planteles deben estar cada vez mejor parados ante la crítica. Las redes sociales y el periodismo influyen mucho hoy. Es difícil armar un grupo así porque, mientras se forma, necesitás resultados: inmersos en un túnel donde no se ve la luz, por más que tengamos convicción, el mensaje pierde fuerza”.
Bassedas

“Desde que me inicié como entrenador, tuve claro que lo importante es el equipo. Como jugador no lo entendía tanto. Pero cuando me retiré hice una autocrítica fuerte. Y no es sencillo hacer autocrítica, reconocer errores. Así entendí que el futbolista no piensa en el entrenador y que el entrenador debe pensar en todo”.
Bernardi

“Los jugadores valoran ante todo que el entrenador sea auténtico. Y si después ven que no sabe mucho, dejan de respetarlo. Todos los grupos miden a sus conductores. Todos quieren saber hasta dónde pueden dar. Un plantel no es una lista de los mejores jugadores y listo. A veces uno que puede ser un muy buen titular no es un buen suplente. Y la dinámica del grupo está ligada a la gestión de ese grupo. El jugador no debe ver, entre otras cosas, que el conductor es débil con el grande y condescendiente con el chico”.
Velasco

“El desafío del técnico es llegarle al jugador. A veces el futbolista no entiende el mensaje. Eso sucede generalmente cuando el entrenador es soberbio. En cualquier trabajo, nadie le cree al jefe que mira desde arriba. No existe que un jugador le haga la cama a un entrenador. Pero sí existen aquellos que no dan el 100% porque el técnico no se lo sabe sacar. Si pasa eso, el jugador corre pero no juega a tope”.
Desábato

“No me meto en la vida privada de cada uno. Lo que necesito es ver gente enfocada. Cualquier jugador va a rendir lo máximo posible en los 90 minutos de un partido. El tema es cómo están en la preparación de ese partido. No me meto en lo que hacen pero tengo el poder de decisión. No me gusta imponer. Quiero que los jugadores tomen conciencia. En Vélez me funcionó: no los hacía concentrar cuando jugábamos de local”.
Gareca

“No persigo al jugador, que debe tener en cuenta los momentos para sus placeres. Es cierto que culturalmente tenemos nuestros problemas. Quiero creer que se cuidan. Nos damos cuenta enseguida lo que hacen”.
Kudelka

“En la selección chilena me fallaron algunos jugadores que nunca pensé que me iban a fallar. Quizás después les haya ocurrido lo que nos pasa con nuestros viejos: los valoramos cuando no los tenemos más. A la vieja la valoramos cuando la tenemos, con el viejo es distinto. Nunca había creído que son ciertas las frases hechas en el fútbol pero algo de razón tienen. Hay una que dice ‘el jugador más bueno es el que te caga último’. El fútbol cambió. Hoy se va un técnico y los jugadores dicen que deben dar vuelta rápido la página”.
Borghi

“Puedo sentarme con ellos a tomar mate antes de la práctica y volver a hacerlo cuando terminamos. Pero mientras dura el entrenamiento, soy la autoridad. Lo tienen que entender. En la relación hay una única clave: no mentirles. Más allá de eso, los técnicos tenemos que ser flexibles para adaptarnos a todo”.
Coudet

“Los jugadores juegan como viven. Entrenar duele, no entrenar duele más. Y no me refiero a las consecuencias de no haberse entrenado fuerte sino a dejar de ser parte. Cuando te retirás o ya no te convocan a la selección, es doloroso no estar. Mi viejo fue uno de los mejores entrenadores de remo de la historia del país. Y en su momento lo puteaban. Yo lo veía desde el bote. Él sí que la vio antes: los hacía entrenar con deuda de oxígeno. Seguramente no lo soportaban y hoy lo aman. Les dejó una enseñanza de vida: perseverar. Yo trato de hacer lo mismo. No quiero que me abracen”.
Retegui

“En Zacatepec fui jugador y técnico simultáneamente. Asumí porque un par de referentes me lo pidieron. Lo primero que les dije fue que dejaba de llevarlos en la camioneta. ‘Ya cambiaste, para qué te elegimos’, me respondieron. Tenía que cambiar, pasaba de ser compañero a técnico de ellos. Desde ahí sé que la clave con los jugadores es mirarlos a los ojos”.
Mohamed

“En lo táctico soy riguroso con todos. En lo físico hago concesiones. Si no atendemos esas excepciones, corremos el riesgo de perder a un jugador. Confío en los jugadores. Cuando me dicen que no están al 100%, les creo. Depende de ellos. También considero que la clave de nuestro trabajo es el liderazgo. Todos trabajamos más o menos parecido. Ante todo hay que liderar. En eso es donde Gallardo se diferencia. Un día D´Alessandro se enojó con un cambio y se fue dándole un beso”.
Osella

“La mayoría de los futbolistas, o por lo menos una gran parte, fuma. Y obviamente el entrenador pone las pautas. Con nosotros, en el vestuario de Boca nadie fumaba. En un contexto de pibes recién subidos a Primera, los grandes tenían que dar el ejemplo y a esos pibes no se les iba a ocurrir hacerlo. Cómo alguien va a fumar en el vestuario… Por lo menos adelante nuestro. En la casa o en el auto hacían lo que querían. También es verdad que el técnico sabe todo. Nos damos cuenta hasta qué jugador sube chocolates a la concentración. Y está en nosotros forzar la relación o no”.
Arruabarrena

“Conocí jugadores de nivel intelectual bajo que en la cancha entendían todo. En Racing, con poco tiempo de trabajo, Ricardo Centurión entendió enseguida cuándo picar al espacio, cuándo acercarse a recibir o tirar una diagonal. Antes me había pasado con el Sapo Hernán Encina. Son ejemplos de que no podemos vivir con prejuicios”.
Cocca

“Cambiar un sistema táctico no es renunciar a los ideales. Si les pido a los jugadores lealtad y que dejen de lado los egos, ¿yo iba a hacer lo contrario?”.
Méndez