El Mundial es Historias: 20. “Cuando Argentina quiso parecerse a Alemania, se pareció a la peor Argentina”



Fueron eternos los días posteriores a la eliminación en el predio de Bronnitsy. Ya empalagaban hasta las gigantografías de los futbolistas. Éstos comenzaron a irse en pequeños grupos. Y quedó el cuerpo técnico, el desmembrado cuerpo técnico.
Con tacto, Claudio Tapia postergó para el regreso a Buenos Aires las charlas sobre el futuro. Igualmente, la decisión de interrumpir el contrato al que le restaban cuatro de los cinco años firmados estaba tomada. Cinco años: una vez que Argentina había querido parecerse a Alemania, se pareció a la peor Argentina.
En Moscú también estaba Daniel Angelici, presidente de Boca y vice de AFA. Cuando se hicieron dúo con Tapia para ganar las elecciones, resultaron imbatibles. Pasado el tiempo, pareció que había sido un matrimonio por conveniencia.
Ahora, estaban de acuerdo en prescindir de Sampaoli. En exponerle los defectos del ciclo (desde la improvisación en las formaciones hasta la pérdida de credibilidad), también. Así como, obviamente, en que la AFA no tendría cómo costear una indemnización.
Angelici, que había pretendido a Sampaoli para Boca, fue quien negoció su salida del Sevilla con el presidente del club español, José Castro, amigo personal. “¿Puede ser que me haya confundido tanto?”, le preguntó a un amigo todavía en Rusia.
“Mi Mundial será el del 2022. Para el del 2018 tengo poco tiempo de trabajo”, les había adelantado Sampaoli antes de firmar. El martes 3 de julio, el día de la vuelta a los pagos, después de abstraerse viendo los octavos de final sin tener que analizar nada, sólo lo mantenían en el cargo los millones de dólares que podía costar su indemnización y que no tuvieran un reemplazante a mano.
Antes de viajar a Buenos Aires, el técnico le preguntó a Sebastián Beccacece qué harían él y los tres integrantes del cuerpo técnico que había acercado. Su ayudante no tenía dudas: renunciaría apenas llegara al país. Después de que creyera que había generado el descrédito de los jugadores hacia él, Beccacece nunca volvió a respetarlo. Sampaoli se despidió simplemente pidiéndole que le dijera si cambiaba de parecer. A esa altura, ya empezaba a armar su plan de continuidad.