El Mundial es Historias: 26. “A la final, sin mucho más proyecto que sacarle el jugo a una gran generación”



El fútbol a veces tira abajo concepto arraigados. A Croacia le iba a costar un partido largo después de haber definido dos series por penales; pues bien, lo merecía en el segundo tiempo y lo ganó en el alargue. En el Mundial, el que hace el primer gol sabe cómo jugar; Inglaterra vencía desde los 4 minutos y se dejó estar. Y cuando sólo queríamos entender a los ganadores de la Copa como la resultante de un pensamiento a mediano plazo, emergió Croacia hacia todo el mundo, apenas nueve meses después de un cambio de técnico, sin mucho más proyecto que sacarle el jugo a una gran generación.
Lejos de descartarse, la planificación debe ser el punto de partida. Pero el fútbol se sigue decidiendo en 90 minutos. O menos todavía, los que van desde que Mario Mandzukic, agotado como varios de sus compañeros, le dijo al técnico que no lo cambiara, que podía seguir, hasta que convirtió el gol que llevó a la selección de su país, el miércoles 11 de julio, a la primera final de su historia.
Historia corta, la de un seleccionado que tiene 27 años, la edad de la independencia del país. El promedio de los que jugaron la semifinal es mayor: supera los 31. La consecuencia, supuestamente, sería padecer los partidos largos. No fue así porque prevaleció el orgullo, el sentimiento, el plus.
El futbolista más laureado es Luka Modric, difícil de editar en un video que lo promocione pero tan completo que no necesita espectacularidad. Lo que sobresale igualmente es el espíritu colectivo. Hacia allí volvió a girar el fútbol hace años.
Las grandes figuras llegaron a Rusia con la presión de Messi por coronarse en la selección, la liberación de Cristiano por ya haberlo logrado, la muy buena temporada personal de ambos y la relajación que sumió a Neymar en París en el último año. Dio lo mismo. Los tres tuvieron un muy buen partido y un discreto o flojo resto del Mundial.
Entre Modric, Mbappé y Griezmann se debatirá en la final quién es el mejor de la segunda línea actual. El podio sigue siendo de aquellos tres porque todavía no los eclipsan en el balance. Pero los equipos se entrenan cada vez más y mejor para neutralizar a las figuras. Nadie sale a una cancha sin conocer detalles del rival. Más que nunca, las individualidades ganan partidos y los conjuntos ganan torneos.
En la semifinal, el bloque inglés retrocedió en el segundo tiempo y perdió el control. Volvió a empujar en el suplementario, ya sin consistencia. Después de Mandzukic, no hubo centro que salvara a la Reina. Inglaterra volverá a enfrentarse a Bélgica después de aquel encuentro en el que no se lo vio fanático de la victoria para, segundo puesto mediante, medirse a rivales más accesibles. Ganadores y especuladores se encontrarán en el séptimo partido que ninguno quería jugar.

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