Dime cómo juegas y te diré quién eres: 4. El entrenamiento

“En el fútbol se juega como se entrena. El crecimiento está en la exigencia y en la calidad de los entrenamientos. Deben ser intensos y con conceptos, siempre”.
Milito

“Para liberar el estrés hay que seguir teniendo un ritmo muy alto de entrenamiento. Suena contradictorio pero no lo es. No debemos confundir con presión. En la casa el jugador no libera el estrés, lo hace en el entrenamiento, el ámbito de trabajo. Por eso, en la selección de hockey masculino, la última parte de cada día la hacíamos en el gimnasio o en la pileta. Llegaban bien cansados a la casa y al día siguiente estaban disponibles para un entrenamiento más exigente. Para ser el mejor, la exigencia debe ser máxima”.
Milito

“Hoy los entrenamientos son más cortos, enfocados en algo puntual y trabajando con el propio peso. Antes corríamos 12 kilómetros, usábamos chaleco de fuerza y levantábamos 80 kilos. Para mí era terrible todo eso. Y no había información. Se creía que con un poco de talento, corriendo y comiendo un plato de fideos estábamos bien preparados”.
Mohamed

“Nuestra función es el trabajo colectivo para generar el hombre libre para que el equipo avance en la cancha y que los de arriba puedan jugar mano a mano. Esas son las dos claves del fútbol. En el uno contra uno, el delantero tiene la ventaja de que el defensor no sabe qué va a hacer. Siempre les pedí a los jugadores que usen no sólo los pies sino también la cabeza. Y también debemos trabajar los detalles. No se le saca ventaja a una barrera nutrida del rival: si pusieron cinco jugadores, en algún lado les faltará gente para marcar. No hay jugadas preparadas de laterales en ataque. ¡Cómo no los voy a trabajar! Si hasta se hacen con la mano… Lo tomé del básquet. Hay que usar otras disciplinas, como el fútbol americano, donde los movimientos se hacen para que un jugador determinado consiga el balón. La pelota parada en el fútbol debe tener movimientos de 5 jugadores para que cabecee otro. Para eso están las pantallas, las cortinas. O la flor en el punto penal: 5 jugadores enfrentados que salen corriendo para distintos sectores; es imposible que los marquen hombre a hombre. El Estudiantes de Zubeldía ya mataba con esos trabajos”.
Lavolpe

“Trabajamos para que presionen para que recuperen rápido y vuelvan a tenerla. La presión sólo requiere de un par de conceptos de organización y de la voluntad de los jugadores. Esos conceptos son para presionar de manera colectiva; si hiciéramos presión de uno contra uno, sería más fácil trabajarlo pero si uno fallara, se armaría un desastre”.
Pochettino

“Messi no pateaba tiros libres, los practicó y empezó a meterla de cualquier lado. A la técnica hay que sumarle repetición. Si un jugador tira cien centros de cada lado va a mejorar. Hay que trabajar los detalles: las recepciones de acuerdo a la posición, los desmarques, las coberturas defensivas. El central que entrene el cierre sabrá hacerlo cuando llegue el partido, lo tendrá automatizado. Si el desequilibrante no sabe leer cuándo tirar una diagonal o no sabe ser parte de esas rutas de pase, podrá alguna vez ganar por inspiración pero no evolucionará como jugador”.
Ubeda

“Quedar mano a mano atrás es un riesgo, pero se entrena. Si el defensor le da tres metros al delantero, éste lo liquida; pero si se le pega a la espalda, está preparado para tratar de anticiparlo y el resto del equipo está corto, no hay por qué sufrir. En Banfield nos criticaban que jugábamos mucho con el arquero. También lo ensayábamos: contra dos rivales, contra tres, con presión encima”.
Almeyda

“La inventiva se entrena también. Entrenando situaciones difíciles, se desarrolla la inventiva. Existen situaciones del juego donde se debe respetar lo entrenado y otras donde el jugador debe resolver por su cuenta. Lo que busco es que ellos sepan, no que yo les tenga que decir”.
Velasco

“El contraataque se entrena. En distintas variantes: después de una pelota parada del rival, con robo en campo propio y con recuperación en campo contrario. Hay lugares para tocar y otros para correr. Hacemos ejercicios en los que deben terminar la jugada en 5 segundos, más no se puede”.
Quinteros

“La metodología de entrenamiento es la única arma que tiene un cuerpo técnico. Todo lo demás no depende de nosotros. Lo planificado, es decir lo entrenado, debe ser el 100%. Pero no es que les damos play y ellos actúan. Nosotros debemos entrenar conceptos previos a las decisiones de los jugadores: recepciones, búsqueda de superioridad numérica, búsqueda de jugador libre. También las posturas: el jugador, por ejemplo, no puede recibir de espaldas. Le resulta imposible generar una combinación de esa manera. Tiene que recibir perfilado. Todos nos quejamos de que en el fútbol argentino no hay espacios. Considero que es así más por culpa de no tener un buen circuito de pase y recepción que por mérito de las defensas rivales. La inspiración, el desequilibrio individual, no se puede quitar. Es lo que distingue al jugador argentino. Pero no puede ser el sistema de juego”.
Holan

“La idea no es sólo querer la pelota. La dinámica es clave para recuperar y para mostrarse. Y después están los matices, como las triangulaciones para cuando la tenemos. Las ensayamos mucho en la semana y cambiamos de acuerdo al equipo que vamos a enfrentar. Enseñar a los jugadores es muy difícil. Pero sí podemos mejorarlos. Debemos mejorarlos”.
Almirón

“Toda situación de partido es estimulable. Desde un ataque hasta un lateral o un saque de arco. Hay que trabajar todo. Tirarle un lateral al 9 es dejar la pelota 50% en nuestro poder y 50% del rival. Y pese a los prejuicios quiero que sea mía. Así como la pelota parada debe ser un estímulo de concentración pura. El jugador no está concentrado los 90’ pero no puede dormirse en una pelota parada que dura 10 segundos”.
Osella